sábado, 13 de junio de 2009

Un paseo por las nubes



Os voy a hablar de una salida que hicimos recientemente. Una de esas salidas que no planificas y que acaban resultando ser de las mejores, gracias a la compañía y a los nuevos lugares a los que te lleva la moto.


La cuestión es que el día amanecía gris y nuestras ilusiones por dar un paseo en moto parecían estar apunto de tornarse. No obstante en ocasiones como esta siempre nos suele salir bien orientar la vista hacia el Noreste, hacia Francia. Además, en esta ocasión contábamos con la experiencia de toda una veterana CB750 que se conoce al dedillo cada tramo de asfalto por el que se me pueda ocurrir preguntar, así que nos pusimos en marcha dejando que la CB750 decidiera el destino de aquel día.


A medida que nos adentrábamos en tierras galas parecía como si las nubes estuvieran siguiéndonos. En un momento dado la veterana CB750 tomo un rumbo sur, que pasando por el pueblecito francés de Ainhoa, nos llevaría hasta Dantzarienea, localidad que sirve de frontera entre la República Francesa y el antiguo Reino de Navarra. A partir de aquí, por la N-121b, a lo largo de la conocida como "carretera de Urdax" que une Dantxarinea con Elizondo, comenzamos un revirado ascenso hasta el alto de Otxondo, donde nos encontraríamos un desvío a la izquierda para tomar la NA-2655. He aquí el comienzo del ascenso al "Pico de Gorramakil" (1.082m)..


Se trata de una carretera bastante revirada, cuyo asfalto deja bastante que desear. Al principio tendremos que tener mucho cuidado con los límites laterales donde se aglutina la gravilla y a medida que llegamos al alto, nos iremos encontrando verdaderos socabones y tramos donde el asfalto brilla por su ausencia. En consecuencia no es un desvío adecuado para motos custom o eRres, y aquellos que tengan una distancia al suelo reducida deberán andar con cuidado en el último kilómetro de la ascensión. Por el contrario, se trata de un recorrido excepcional para una moto tipo TRAIL, donde se podrán exprimir sus cualidades "multipropósito".


La NA-2600 tiene unos 12 kilómetros 10 de los cuales podremos hacerlos a un ritmo entorno a los 50-60 km/h, pero el último par de kilómetros habrá que ir más despacio, atentos al asfalto y también a los animales que campan a sus anchas en la zona más alta. Nos cruzaremos con ovejas, cabras y caballos, así como con muchas aves... buitres, cuervos, águilas ratoneras, son fáciles de ver por aquí.


La sorpresa fue mayúscula al llegar arriba . Habíamos dejado a trás las nubes que nos habían perseguido todo el camino y por fin el sol hacia acto de presencia. Las vistas resultaban ser excepcionales, las nubes bajas lo cubrían todo y al arrimarnos al borde del acantilado, parecía como si estuvieramos volando entre las nubes. Una vez más, nuestra amiga la CB750 nos había brindado una experiencia única. A pesar de que el resto de la ruta discurria por carreteras ya conocidas, aquel pequeño desvío de 12km marcó la diferencia, dando a "la vuelta en moto" de aquel día un protagonismo especial.



Por desgracia se nos terminó el tiempo y tocaba volver. La bajada la tuvimos que hacer con más cuidado, si cabe, que la subida... un toque de freno delantero podía llevarnos directos al suelo. Es una pena el estado del firme, pero que demonios, precisamente cosas como esa son las que hacen de salidas como esta una "aventura". Lo importante es no tener prisa y disfrutar de cada kilómetro.


De nuevo en la N-121b teníamos varias alternativas para regresar y por supuesto decidimos hacerlo por la más enrevesada... en lugar de volver sobre nuestros pasos por suelo francés, o hacerlo siguiendo hasta Elizondo, tomamos un desvío a la derecha por una estrecha NA-4453, que en su primer tramo prometia mucho, pues se encontraba recien asfaltada, pero que a medida que corrían los kilómetros iba empeorando bastante obligando a reducir considerablemente el ritmo. Esta carretera es muy, pero que muy revirada y es necesaria mucha atención, dado que es habitual de muchos cicloturistas.


Por cierto... allí arriba no me pude resistir y me puse a hacer el tonto con la moto, ante lo cual algún sin vergüenza no tubo mejor idea que ponerse a grabar, por si me caía y podía ganar un buen dinero...

video

Más fotos de esta y otras salidas en mi cuenta flicker

La pantalla del casco

Una pequeña reflexión...

Cuan importante es tener un casco con pantalla. Da igual que sea transparente, ahumada, de colores o de esas que son como espejos... lo importante es que esté bajada...

Pincha encima... merece la pena. Ahora imagina que tu cara va a escasos centímetros del punto de impacto... ¿te imaginas lo que puede pasar si no llevas la pantalla del casco bajada? Pues eso... que en casco cerrado no entran moscas.

He ahí mi reflexión...

miércoles, 3 de junio de 2009

Cambiar el aceite a la freidora...



Freidora si, por que está llegando el verano y con el aumento de las temperaturas me estoy dando cuenta de lo que pueden llegar a calentar esos dos radiadores laterales tan característicos de la Varadero y otras V-twin de Honda.


Bueno, el caso es que mi montura ya estaba a punto de cumplir los 12.000km y en consecuencia mas temprano que tarde le tocaba la pertinente revisión, así que me he propuesto hacerle yo todo el mantenimiento que me sea posible. A quien le gustan las motos, normalmente también le gustan sus mecánicas y precisamente ese es uno de los vínculos que todavía hoy persiste entre el motorista y su moto.


Una de las cuestiones principales es el cambio de aceite, y sobre el papel resulta algo tan sencillo que ha sido la primera "ñapa" con la que me he atrevido.


El primer paso sin duda es elegir el aceite que vamos a utilizar y no antes de leer hilos e hilos de distintos foros, termino decantándome por un 10W40 sintético 4T de Repsol elaborado para motos de gran cilindrada. Me parecía el más correcto, pues cumplía con todas las normas que el fabricante recomendaba y además, reconozco que este fue el motivo por el que finalmente me decanté por él, la moto que aparece en el bote es una Honda Varadero... jeje... en este caso el marketing a funcionado.


En un principio no le iba a cambiar el filtro del aceite, se lo habían cambiado en la revisión de los 6.000km y en teoría podría aguantar dos cambios de aceite, pero al comprobar que su coste era tan solo de 5€ pensé que merecía la pena invertirlos. A posteriori, mirando la sección de auto-moto de un gran centro comercial, me encontré con una de esas llaves "especiales" para desenroscar el filtro de aceite. En este caso se trataba de una específica para moto, así que imbuido ya por mi papel como mecánico de mi moto, decidí adquirir por poco menos de 6€ la que pasaría a ser la "herramienta endemoniada"... dicen las malas lenguas que ahora está sola en un rincón de mi caja de herramientas, el resto no quieren ni acercarse por si acaso les contagia algo... más adelante entenderéis por qué...


Ya solo me faltaba conseguir un recipiente donde dejar caer el lubricante usado y luego otro donde poder almacenarlo para trasladarlo a un punto autorizado para su tratamiento, no fue complicado conseguirlos. Coloqué un par de bolsas de basura rotas por la mitad y extendidas, a modo de protección para el suelo, bajo la moto y me dispuse a seguir las instrucciones del fabricante. Sorpresa... dice el fabricante que la moto tiene que estar a temperatura de marcha... pero... ¿Qué temperatura es esa? La que coge a los 5 minutos de estar en marcha o la que pilla cuando llego al atasco de turno y me empieza a dorar los pelillos de las piernas... Da igual, me doy una minivuelta (tranquila María, en esta ocasión no haré una crónica de la misma) y vuelvo a dejar la moto en la posición inicial.


Lo primero es quitarle el protector de carter. Curioso este protector... es de plástico, parece resistente pero está claro que si te comes un bordillo tu carter se resentirá... no obstante es útil contra objetos depedidos por la rueda delantera. Quien tuviera el fantástico cubrecarter de una "Africana" como la AT o la Teneré, pero ya se sabe, esos ya son seres mitológicos. Al retirar el cubrecarter queda al descubierto el espacio que voy a tener para trabajar sobre el filtro del aceite. A un lado el ardiente colector y al otro la que creo es la bomba de gasolina.


Paso dos, poner la moto sobre la pata lateral para mejorar el drenaje y soltar el tornillo de vaciado. Busco entre las herramientas la llave del doce, bueno en realidad pruebo con todas hasta dar con la apropiada, y me dispongo a aflojarla. IMPOSIBLE, el tornillo parece estar soldado y no soy capaz de aflojarlo. Además me da miedo jorobar la tuerca del tornillo. Busco en entre mis herramientas mi llave de carraca, le pongo el vaso del 12 y "e vualá" aflojada. Hay que tener cuidado al desenrosacarla por que llega un punto en el que la tuerca sale despedida y el aceite "caliente" también.


El paso tres resultó ser el más complicado de todos. Por suerte, con lo que había tardado en aflojar la tuerca y vaciar el carter, el colector ya estaba lo suficientemente frío como para tocarlo al manipular el filtro de aceite y no quemarme. Cojo la "herramienta endemoniada" la ajusto tal y como venía en las indicaciones y zas... la primera en la frente... el filtro parece ser demasiado pequeño para ella y apenas lo aprieta cuando está totalmente recogida. Evidentemente con eso no iba a conseguir gran cosa, así que después de intentarlo metiendo un trapo al rededor del filtro para aumentar su diámetro, me pongo manos a la obra y decido acortar la banda que rodeará el filtro para dar más margen al tornillo y así poder ajustarlo más. Hecho esto último, ahora si que la abraza lo suficiente, pero al ser una banda metálica lisa, gira entorno al filtro por mucho que la apriete. Estoy empezando a pensar en aquello de "lo barato sale caro". Mi padre andaba pululando por allí en su habitual actitud "optimista" (Vas a dejar el suelo hecho un zipote, se te va a perder algún tornillo, eso se aprieta y tiene que girar solo,... ), pero en esta ocasión aportó la solución al problema. Poner una lija doblada por la mitad entre la cincha y el filtro para darle "GRIP". Tachán... el filtro se suelta y listo, je, je... pero ahora llega el momento de poner el nuevo y en el manual dice que hay que hacerlo con una herramienta especial, bla, bla bla... lo aprieto con la mano y listo, que no me apetece tirar más dinero con herramientas del carrefour y estamos en crisis como para comprar las "pata negra".


El último paso consiste en llenar el carter con el nuevo aceite, un poco tedioso y dolorido para los riñones, pero sencillo y sin problemas aparentes. Luego habrá que ir ajustando el nivel hasta que esté en los márgenes aconsejados, con mucho tino de no pasarnos, pues tendríamos que quitar el sobrante.


Se me olvidaba... importante restituir el cubrecarter, más que otra cosa por la estética de la moto, jeje... creo que he pasado la primera prueba.